Nada de lo que hacemos o decimos se pierde en el vacío. El aire está lleno del pensamiento de todos. Almafuerte. (1854-1917)

domingo, 12 de febrero de 2017

Buscar la felicidad

La sabiduría de la vida debería enseñar a vivir feliz, pero sin una mentalidad estoica, que suponga renuncia y austeridad  y sin un aire de maquiavelismo, al querer alcanzar la felicidad a costa de todo lo demás. Estos extremos están vedados para alcanzar la felicidad. El problema viene dado entonces en determinar qué se entiende por felicidad. Para unos será la riqueza, los honores, la fama o el placer.  Aristóteles concluye diciendo que la felicidad se obtiene mediante la práctica de la virtud.

Hay que vivir la vida de acuerdo a nuestra razón y búsqueda de la verdad, actuando bien, e intentando conocernos a nosotros mismos. Tener  alegría de ánimo y temperamento feliz,  salud, tranquilidad de espíritu y bienes externos en medida reducida.

Pero la experiencia nos dice que la felicidad es una quimera, mientras que el sufrimiento y el dolor son reales. Si nuestra experiencia vital diera sus frutos, dejaríamos de buscar la felicidad y procuraríamos solo escapar del dolor: “El prudente no aspira al placer sino a la ausencia de dolor” dice Aristóteles. 


Lo mejor que se puede encontrar es un presente sin dolor, tranquilo y soportable. No hay que estropearlo esperando alegrías imaginarias, o preocupaciones ante un futuro incierto. Lo mejor es disfrutar del presente como algo realmente seguro. 


La conclusión  sería: aprender de la experiencia y disfrutar el presente. Es lo que de verdad existe.




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