
La solidaridad forma parte de los
valores innatos en el ser humano, sin ella la humanidad se habría extinguido.
Pero ocurre que a veces, estamos tan inmersos en nuestro propio mundo, en
nuestra casa llena de comodidades, que llegamos a pensar en un Estado, que puede cubrir las necesidades de los más desfavorecidos, y con este pensamiento nuestra
conciencia queda tranquila. Será durante las fechas navideñas cuando se apela a
nuestros sentimientos solidarios, y la publicidad se completa con anuncios de países que
sufren desastres geográficos naturales, sequías, etc. Con ello nos conmueven y nos
inducen a colaborar económicamente para su recuperación. Son organizaciones
supranacionales que se encargan de llevar los fondos donde corresponden. Eso
quiero pensar y no voy a discutir estas actuaciones, pero pienso que cerca de nosotros
hay personas que realmente nos necesitan y están totalmente al límite de la
pobreza. Más aún, cuando contemplan a su alrededor el lujo y la ostentación de esta
sociedad consumista. Creo que es a ellos hacia quién debe dirigirse nuestra
caridad, palabra que se ha sustituido por solidaridad. Pues haciendo hincapié
en este sentido, existen asociaciones de barrio que a falta de justicia social, promueven la solidaridad con el grupo cercano y auxilian a las familias con
hijos que no tienen ni para comer. Son familias normales, en las que todos sus
miembros han quedado en el paro laboral y
a veces, incluso sus hijos ya emancipados se ven obligados a regresar a la casa
de los padres, ya abuelos. Esa es una triste realidad. Y estas familias tienen
la costumbre de comer todos los días. El Estado apenas les deja unas migajas,
en el mejor de los casos. Es la solidaridad de sus convecinos a través de la
Asociación A.M.A.M (Asociación Movimiento Altruista de Montequinto), las
que hacen llegar algo de dignidad a estos hogares. Los nombres de los
necesitados quedan siempre en el anonimato, solo esperando un futuro mejor.
Desde aquí les deseo mucho ánimo
a los miembros de la Asociación y suerte en esa recogida de alimentos y
juguetes.
(Hoy estuvieron en la cárcel de
mujeres llevando alegría a los hijos de las presas y a ellas mismas.)