
“El flamenco es un producto especialísimo localizado dentro de la tradición de las músicas orientales y, singularmente, en la familia de las músicas mediterráneas.”[1]
La particularidad consiste que en su evolución histórica toma elementos andaluces para constituir una identidad, con un carácter sincrético.
El flamenco como expresión contiene elementos de diferentes tipos: Se conforma de cante, baile y guitarra. Tiene un lenguaje particular, ajustándose a las características fonéticas de la pronunciación andaluza, para ello era necesaria una ortografía propia. Es el producto de una forma de ser y de vivir del pueblo pero que a su vez crea un modelo: ser flamenco es “un modo de vida que trasciende al propio arte, define experiencias, actitudes y comportamientos.”[2]
El flamenco se constituye en el canalizador de las expresiones y los sentimientos, incluso de las protestas sociales. El dolor, la miseria, la muerte el amor o el miedo están presentes en sus letras. En él se aúna la creación individual, y la práctica popular colectiva que se expresa en manifestaciones de sociabilidad con una ideología y modo de vida. Formando parte de la identidad del pueblo andaluz.
Estas señas de identidad surgieron en un momento histórico en el que las circunstancias políticas y sociales así lo requerían. Intervienen en su formación la corriente romántica y los viajeros llegados de Europa.
La búsqueda de esa identidad nacional de los románticos es más forzada por las necesidades políticas y económicas que por las necesidad de expresar del pueblo. Se trata de proporcionar una cultura popular al pueblo, así el flamenco, se desarrolla solo en clases populares, aunque en algunos periodos está impulsado por intelectuales de la talla de la familia Machado o García Lorca entre muchos otros.
Cruces Roldán cita a Steingress para concluir que “El arte popular sirvió para construir una identidad colectiva en una sociedad desgarrada socialmente”
[1] CRUCES ROLDÁN C. Más allá de la música: antropología y flamenco. Sevilla 2002. P. 129
[2] Ibis P128
La búsqueda de esa identidad nacional de los románticos es más forzada por las necesidades políticas y económicas que por las necesidad de expresar del pueblo. Se trata de proporcionar una cultura popular al pueblo, así el flamenco, se desarrolla solo en clases populares, aunque en algunos periodos está impulsado por intelectuales de la talla de la familia Machado o García Lorca entre muchos otros.
Cruces Roldán cita a Steingress para concluir que “El arte popular sirvió para construir una identidad colectiva en una sociedad desgarrada socialmente”
[1] CRUCES ROLDÁN C. Más allá de la música: antropología y flamenco. Sevilla 2002. P. 129
[2] Ibis P128