
Son las Humanidades las que
educan en este sentido. Sin embargo los
recelos existentes hacia estas disciplinas ya comenzaron durante la creación de
los Estados liberales capitalistas, que actuaban en su propio beneficio.
Intentaré hacer un breve resumen
de la situación que las Humanidades, (
Ciencias del Espíritu o Artes
liberales) han sufrido a lo largo de la historia reciente:
En el siglo XIX había cierto
empeño en diferenciar las Ciencias del Espíritu de las Ciencias de la
Naturaleza pero sin llegar a excluirlas ya que la Ciencia durante los siglos
XVI-XVIII, había adquirido un gran prestigio y el creciente problema social
requerían de unas Ciencias Sociales.
El estudio de las Ciencias y su
perfeccionamiento empírico-matemático condujo hacia un control inimaginable,
hasta entonces, de la naturaleza. Una explotación de los recursos naturales que
iría en beneficio de la humanidad, eliminando las desigualdades. Esta
distribución estaría garantizada por los Estados liberales democráticos que se
estaban creando en Europa y América. Pero ocurrió que bajo esta apariencia
benefactora
“…se escondía una alianza
entre ciencia, nacionalismo y desarrollo económico de las élites comerciales,
esto es, la perversa articulación ciencia-capitalismo, amparada por un
Estado que más que proteger a la
población lo hacía con los intereses de las grandes familias. De este aspecto
dan cuenta los colonialismos o el desarrollo industrial con la explotación
sistemática de recursos y seres humanos.”
En cuanto a las Ciencias Humanas o Ciencias del Espíritu tenían
gran prestigio desde el Renacimiento. Se
ocupaban del patrimonio cultural de la humanidad: escrito, arquitectónico,
pictórico, musical y de pensamiento. Sobre todo de la tradición grecolatina, al
existir el convencimiento de que fue en esta época cuando el ser humano
consiguió el máximo refinamiento intelectual y moral, esto es, humanismo.
Así, a través de las Humanidades, las generaciones posteriores podían
“…conocer, preservar y hacer progresar la
humanización, y el grado de civilización moral que habían conseguido alcanzar
las generaciones anteriores. Y ese patrimonio fue protegido con la misma
emoción que en culturas religiosas se conservaron los textos revelados…”
“Y esa herencia había que preservarla de la mediocridad, la brutalidad,
la inmoralidad, la corrupción, el mal gusto, el analfabetismo a los que el
hombre parecía verse abocado si se abandonaba dejándose llevar por la violencia.”
Pero a raíz de los cambios
políticos a partir del siglo XVIII muchos de estos valores humanistas fueron
recogidos en las Declaraciones de
Derechos del Hombre, asociadas a las
constituciones liberales, por tanto estos valores humanistas quedaban, en
teoría, garantizados por el Estado. Así, el estudio de las Humanidades quedó
para una élite cultural, mientras que la enseñanza de las ciencias naturales se potenció
desde el Estado. Se identificó “progreso con
economía, nacionalismo con colonialismo, desarrollo con capitalismo.”
Interesaba hacer del ciudadano un proletario
de base más que un intelectual crítico.
Sin embargo durante la mitad del
siglo XX el Humanismo volvió a resurgir como depuradora de las ideas nazis, totalitarias
y de dominación que justificaban la explotación de recursos y del ser humano en
pro de la civilización y el progreso. Por
supuesto las Humanidades seguían garantizando la preservación del Patrimonio y
de los Valores de la humanidad.
Actualmente aprecio cierto desprestigio entre la juventud ante la
consabida falta de salidas laborales, pero si pensamos un poco, llegaremos a la
conclusión de que no son las carreras las que tienen salidas, sino el propio ser
humano. Por tanto nos
deberíamos de procurar una preparación que realmente nos motive y que en un
futuro podamos poner en valor esos conocimientos adquiridos no sin gran esfuerzo, para
vivir al menos con el privilegio de trabajar en algo que nos apasione.
Por otro lado, también aprecio en otros niveles la tendencia a
revalorizar los estudios de Humanidades, a valorar que tanto las Ciencias como las Letras son necesarias e imprescindibles para la preparación del ser humano.
“Su
conocimiento favorece el pensamiento crítico e integrador, ayudan a buscar el
sentido de la vida, la libertad y la felicidad. Mejoran “la empatía o la
valoración del contexto en la gestión, son muy importantes en la empresa.” Dice
la American Academy of Art and Sciences, según el artículo que podéis leer
aquí.
El resto de la información
procede de un artículo de Cinta Canterla titulado ¿Qué son las Humanidades? de la Revista
de Pensamiento e Historia de las Ideas.