Nada de lo que hacemos o decimos se pierde en el vacío. El aire está lleno del pensamiento de todos. Almafuerte. (1854-1917)

jueves, 11 de julio de 2013

Sobre las Humanidades

Los estudios de  Humanidades no están de moda. Sin embargo este sistema democrático se vendría abajo si no existieran mentes críticas con el sistema, según dice la filosofa Marta Nausbaum en este artículo: Sin Humanidades el pensamiento crítico desaparece.
Son las Humanidades las que educan en este sentido.  Sin embargo los recelos existentes hacia estas disciplinas ya comenzaron durante la creación de los Estados liberales capitalistas, que actuaban en su propio beneficio.
Intentaré hacer un breve resumen de la situación que las Humanidades, (  Ciencias del Espíritu o  Artes liberales) han sufrido a lo largo de la historia reciente:

En el siglo XIX había cierto empeño en diferenciar las Ciencias del Espíritu de las Ciencias de la Naturaleza pero sin llegar a excluirlas ya que la Ciencia durante los siglos XVI-XVIII, había adquirido un gran prestigio y el creciente problema social requerían de unas Ciencias Sociales.
El estudio de las Ciencias y su perfeccionamiento empírico-matemático condujo hacia un control inimaginable, hasta entonces, de la naturaleza. Una explotación de los recursos naturales que iría en beneficio de la humanidad, eliminando las desigualdades. Esta distribución estaría garantizada por los Estados liberales democráticos que se estaban creando en Europa y América. Pero ocurrió que bajo esta apariencia benefactora 

“…se escondía una alianza entre ciencia, nacionalismo y desarrollo económico de las élites comerciales, esto es, la perversa articulación ciencia-capitalismo, amparada por un Estado  que más que proteger a la población lo hacía con los intereses de las grandes familias. De este aspecto dan cuenta los colonialismos o el desarrollo industrial con la explotación sistemática de recursos y seres humanos.”

En cuanto a las  Ciencias Humanas o Ciencias del Espíritu tenían  gran prestigio desde el Renacimiento. Se ocupaban del patrimonio cultural de la humanidad: escrito, arquitectónico, pictórico, musical y de pensamiento. Sobre todo de la tradición grecolatina, al existir el convencimiento de que fue en esta época cuando el ser humano consiguió el máximo refinamiento intelectual y moral, esto es, humanismo.
Así,  a través de las Humanidades,  las generaciones posteriores podían 

“…conocer, preservar y hacer progresar la humanización, y el grado de civilización moral que habían conseguido alcanzar las generaciones anteriores. Y ese patrimonio fue protegido con la misma emoción que en culturas religiosas se conservaron los textos revelados…”

“Y esa herencia había que preservarla de la mediocridad, la brutalidad, la inmoralidad, la corrupción, el mal gusto, el analfabetismo a los que el hombre parecía verse abocado si se abandonaba dejándose  llevar por la violencia.”

Pero a raíz de los cambios políticos a partir del siglo XVIII muchos de estos valores humanistas fueron recogidos en las Declaraciones de Derechos del Hombre,  asociadas a las constituciones liberales, por tanto estos valores humanistas quedaban, en teoría, garantizados por el Estado. Así, el estudio de las Humanidades quedó para una élite cultural, mientras que la enseñanza  de las ciencias naturales se potenció desde el Estado. Se identificó “progreso con economía, nacionalismo con colonialismo, desarrollo con capitalismo.”

          Interesaba hacer del ciudadano un proletario de base más que un intelectual crítico.

Sin embargo durante la mitad del siglo XX el Humanismo volvió a resurgir como depuradora de las ideas nazis, totalitarias y de dominación que justificaban la explotación de recursos y del ser humano en pro de la civilización y el progreso.  Por supuesto las Humanidades seguían garantizando la preservación del Patrimonio y de los Valores de la humanidad.

Actualmente aprecio cierto desprestigio entre la juventud ante la consabida falta de salidas laborales, pero si pensamos un poco, llegaremos a la conclusión de que no son las carreras las que tienen salidas, sino el propio ser humano. Por tanto nos deberíamos de procurar una preparación que realmente nos motive y que en un futuro podamos poner en valor esos conocimientos adquiridos no sin gran esfuerzo, para vivir al menos con el privilegio de trabajar en algo que nos apasione.
Por otro lado, también aprecio en otros niveles la tendencia a revalorizar los estudios de Humanidades,  a valorar que tanto las Ciencias como las Letras son necesarias e imprescindibles para la preparación del ser humano. 

Su conocimiento favorece el pensamiento crítico e integrador, ayudan a buscar el sentido de la vida, la libertad y la felicidad. Mejoran “la empatía o la valoración del contexto en la gestión, son muy importantes en la empresa.” Dice la American Academy of Art and Sciences, según el artículo que podéis leer aquí.

El resto de la información procede de un artículo de Cinta Canterla titulado ¿Qué son las Humanidades? de la Revista de Pensamiento e Historia de las Ideas.


miércoles, 19 de junio de 2013

Rechazados por el Rey.

Alonso de Covarrubias. El Greco.
           Las ideas y la cultura que Doménico Theotocopuli adquiere durante su estancia en  Italia lo confirman como un hombre del Renacimiento. Su preparación  humanista podría estar en disonancia con las reglas del Concilio de Trento. Quizás esto fue lo que ocurrió, cuando Felipe II le encarga para El Escorial El martirio de San Mauricio, obra que finalmente  no fue del agrado del monarca.
            Cuando marchó a Toledo,  tenía amigos influyentes que le consiguieron numerosos encargos. Uno de estos trabajos, era el retrato  de Alonso de Covarrubias.
 Una circunstancia une a ambos: el Arquitecto era Maestro mayor de las obras de la Monarquía, pero para la construcción de El Escorial no fue solicitado, por expreso deseo de Felipe II. Igualmente la pintura del Greco también fue rechazada, aunque el monarca la conservara para sí. Probablemente este detalle sería motivo de largas conversaciones entre los dos, mientras lo retrataba o sentados en la biblioteca de Doménico, escuchando el grupo de música que El Greco mantenía. Temas humanísticos, distinguir las artes liberales de las artesanales…En este punto habló el Pintor:
Martirio de San Mauricio. El Greco.
          

  -"Comparo la pintura con la música, que viene de musa y es arte del entendimiento.
 La cítara es como el pincel, no es un instrumento mecánico, sino un medio para plasmar la idea y un ideal de belleza."



martes, 4 de junio de 2013

Artistas con alma

En entradas anteriores ya os he mostrado algunos de los relatos históricos que tuve que idear para continuar en el curso virtual "Renacimiento y Barroco". En este caso se obliga a hacer coincidir  a El Greco, Velázquez y Murillo en un espacio: en el Museo del Prado. La historia la comencé de este modo:

Fue un encuentro imposible. Solo los artistas sevillanos coinciden en el tiempo. Aún así los imaginamos reunidos en alma, que no en cuerpo, en una sala del Museo del Prado. Extremo  muy probable,  ya que cada artista deja algo de sí mismo en su obra, y es posible que deambulen por los pasillos del Museo.

Greco - El tiempo finalmente nos ha reunido en Madrid, en tu tierra querido Diego, pintor de reyes, artista con un estilo personalísimo, me satisfizo la lección que distes al petulante  Carducho al no firmar Las Lanzas…ja,ja,ja  ¡Una lección magistral!

Velázquez - No Doménico, yo no vine al mundo en Madrid, las circunstancias y mi propia ambición me trajeron hasta aquí. Siempre eché de menos a mi querida Sevilla y envidié a mi paisano Murillo,  por despreciar lisonjas que lo mantuvieran ausente de su origen.

Murillo - ¡Cómo no iba a ser así! Tan solo una vez salí de Sevilla y… ¡Virgen! ¡Cuánto la necesité! La luz de mi ciudad me hizo como soy… ¿Habría yo pintado con otra luz y otro aire u otra forma de ver las cosas?

Greco - Yo tampoco. Pinté como desde mi alma lo veía, pinté el cielo de Toledo como un paisaje, colores inarmónicos, irreales, caras afiladas…
Ahora el mundo intentar ver entre pinceladas y averiguar lo que realmente queríamos expresar... ¡Qué divertido es todo esto amigos!


jueves, 25 de abril de 2013

Velázquez y Carducho: enemigos en la Corte.


Fue en 1627 cuando Felipe IV convoca un concurso de pintura con el tema de La expulsión de los moriscos. A este certamen se presentan varios artistas, entre ellos Velázquez y el que hasta entonces era pintor de cámara del rey, Vicente Carducho. 
El concurso lo gana Velázquez, a pesar de ser  Carducho la personalidad más influyente de la escuela madrileña. Para colmo, el rey nombra al ganador ujier de cámara.
El enfrentamiento artístico entre ambos estaba servido. Carducho para desquitarse, escribe en contra de ciertos pintores naturalistas, entre los que se encuentra Velázquez. Todo ello lo refleja en su obra “Diálogos de la Pintura”.
La disputa se acrecienta cuando deben decorar el Salón de Reinos: los cuadros encargados a Carducho (tres grandes escenas de batalla) los termina con largas inscripciones en latín indicando que era “pintor del rey”. En respuesta Velázquez deja sin firmar Las Lanzas y el Retrato ecuestre de Felipe IV, asegurando que sus obras no necesitaban firma para identificar su personalísimo estilo.






No se encontrará rúbrica en estos cuadros, aunque si nos fijamos en la esquina inferior derecha de ambos, veremos sendas hojas de papel en blanco, que no tienen ninguna relación narrativa con el resto del cuadro. 
Es una especie de anti-firma, pues es una ostentación de la voluntad del pintor de no especificar su nombre.







Este es otro de los relatos históricos que se han pedido como tarea para el curso virtual de Barroco y Renacimiento, que en estos días ha terminado. Desde aquí os lo recomiendo.

sábado, 23 de marzo de 2013

La última morada

Una de las actividades para un curso virtual que estoy realizando sobre Renacimiento y Barroco,  era idear un relato histórico sobre Felipe II y la construcción de El Escorial. Debía tener mil caracteres y yo leí mil palabras, con lo cual el trabajo quedó hecho y solo pude enviar parte de él, muy resumido como es lógico.
No me resigno a dejarlo en el olvido y aquí os lo muestro:

La última morada.
Para garantizar mis dominios he de vigilar la pureza de la fe.  Construiré un majestuoso edificio, creado para alabar a Dios no para satisface la soberbia del hombre y donde mi padre Carlos V, reposará definitivamente.
-Ya te dije hijo mío, que mi última morada era tu decisión.
Por esto escogeré a los mejores arquitectos, pediré proyectos a los más capacitados, a la Escuela de Florencia, a Miguel Ángel… Me inspiraré en las mejores obras creadas en Italia hasta la fecha. La mía llevará la inspiración divina. Será una emanación de mi carácter.  Será modelo y ejemplo para la posteridad.
Para elegir el lugar convoqué una comisión formada por sabios, filósofos, arquitectos y canteros que determinaron el mejor lugar para su ubicación, conforme a la doctrina de Vitrubio: sanidad, aire y agua abundante.
-Majestad el Concilio de Trento…
Mi obra se ajustará a las normas eclesiásticas y a las innovaciones de la arquitectura. No requeriré a maestros, ni canteros, ni gremios, bastantes problemas organizativos nos proporcionaron durante  las obras del Alcázar toledano.
Esta vez quiero un arquitecto y yo. Un arquitecto humanista con conocimientos en geometría, en álgebra. Un matemático que deduzca la proporción y el equilibrio. La visión del monasterio no será perturbada por ornamento inútil, ¡Que la belleza sea total! Ni Diego de Siloe, ni Covarrubias, solo Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera pueden responden a mi requerimiento, han respirado  los innovadores aires italianos, son arquitectos ingenieros y matemáticos. Tendrán en cuenta las normas de Trento y sabrán satisfacer a todos, buscando las mejores soluciones. Yo también aportaré mis conocimientos, producto de largos años de estudio concienzudo, consultando la Arquitectura Sebastian Serlio, traducido y dedicado a mi persona por Villapado. Quiero ventanas como una vez fueron construidas en las famosas termas romanas, tomaré inspiración en Palladio para diseñar la portada. Los techos de pizarra al estilo Flandes,  los cimborrios, las torres...

¡Comencemos las obras! 
Los indicios astrológicos favorecen el día de San Bernardo, 20 de Agosto como fecha propicia para  colocación de la primera piedra. Se le tallará una cruz roja y será colocada cerca de las reliquias de San Jerónimo. Veintiún años después, el 13 de septiembre de 84 colocamos la última piedra en una cornisa de este Patio de los Reyes, señalada con una cruz pequeña.
Fue la última piedra labrada por los canteros al pié de la propia cantera, yo mismo fui a comprobar si el cambio era efectivo. Las grúas creadas por Herrera me impresionaron, me alegré íntimamente de mi acierto al elegir un hombre tan capaz. Una vez repartidas las tareas, se comienza a trabajar por el eje central, una cuadrilla para cada lado. La competencia entre ellos se traducía en mayor rendimiento.
Pero 1577 será un año aciago: un mal día los canteros se amotinan. El 21 de julio cae un rayo sobre la torre de la Botica y el 9 de noviembre aparece un cometa sobre el monte de San Benito, eran signos demoníacos que consiguieron crean una leyenda negra alrededor del Monasterio.
El destino me da un respiro y en  1578 nace mi heredero al trono, por ello doy gracias Dios.
Pero la  mala estrella no deja de sitiarme,  las fisuras de los dos pilares torales del norte hacen que el cimborrio no cubra el espacio previsto. ¿Será un castigo del Divino? Ordenaré misas y novenas para evitar su derrumbe.

¡Dios me escuchó!
En 1582 colocamos la cruz en la aguja del cimborrio, milagrosamente salvado. Este feliz día se adereza con la incorporación de Portugal y sus Colonias a la Corona de Castilla.  Habrá procesiones y Acción de Gracias. ¡Loado sea Dios!
Un año después colocamos la estatua de San Lorenzo. Monegro trabajó sobre ella, respetando todas mis decisiones. Por fin en pocos meses más, podremos quitar los andamios y las cimbras, embellecer los muros y los artesonados. Buscaremos  mármoles blancos de la Sierra de los Filabres y negros de Las Navas para enlosar el pavimento, vendrán artistas italianos a decorar con sus pinturas, Zúccaro, Tobaldi,  el Greco…
-No, El Greco no.
Cierto, su mensaje no es claro. Las normas contrarreformistas no lo permiten pero su obra permanecerá a mi lado. Por esas normas tuvimos que modificar el proyecto. Nos pedían doblar a cien el número de monjes jerónimos, nos pedían una biblioteca, un seminario, colegios…Nos pidieron demasiado, pero había que dar respuesta a Trento para seguir siendo cabeza de león. Con estas modificaciones El Escorial se convirtió en el núcleo de la Contrarreforma, nada menos.
Aquí rodeado por mi familia perpetuamente, sigo meditando a cerca de los aconteceres  pasados. Esta Basílica, ocupa el centro del edificio, el corazón desde donde se irradia la luz y la vida. Nada funciona sin corazón, yo también lo tuve oculto tras un vestido negro, y aún bajo esta piedra tallada por Leoni late un corazón que emulando a Justiniano cuando contempló su Santa Sofía: grita a viva voz: ¡Salomón te he vencido!





lunes, 4 de marzo de 2013

¿Cómo nos han visto?.



Castillo de Gaucin.  Pérez de Villaamil 1849. 
Los viajeros que visitaron Andalucía en las distintas épocas generaron  un conjunto de mitos y tópicos sobre nuestra tierra y sus habitantes, sobre su paisaje. La creación de estas mitificaciones están motivadas por las ideas preexistentes que estos viajeros albergaban, y la realidad que encuentran en Andalucía. Así podemos explicar las interpretaciones a cerca de los habitantes, de la distribución de riquezas, de los paisajes y la selección de imágenes que con el tiempo se cargan de simbología.
Estrabón (63a.C.- 24 d. C.) escribió en Libro III, 2, 15. "Tienen los tourdetanoi, además de una tierra rica, costumbres dulces y cultivadas[1]  
“Las orillas del Baítis son las más pobladas; el río puede remontarse navegando hasta una distancia aproximada de 1200 estadios, desde el mar hasta Kórdyba, e incluso hasta algo más arriba. Las tierras están cultivadas con gran esmero, tanto las ribereñas como las de sus breves islas. Además, para recreo de la vista, la región presenta arboledas y plantaciones de todas clases admirablemente cuidadas. Hasta Hípalis, lo que supone cerca de quinientos estadios pueden subir navíos de gran tamaño;” (…) La Tourdetanía es maravillosamente fértil; tiene toda clase de frutos y muy abundantes; la exportación duplica estos bienes, porque los frutos sobrantes se venden con facilidad a los numerosos barcos de comercio.”[2]
Al Idrisi (S. XII) dice que Almería se destaca por su riqueza y ubicación para mostrar “una ciudad de considerable actividad industrial (...). El valle cercano produce gran cantidad de frutos (...) La ciudad está edificada sobre dos colinas separadas por un barranco habitado. En la primera de estas colinas está la Alcazaba, famosa por su imponente fortificación”. [3]
Navajero (1525) resalta la fertilidad y belleza de unas tierras sevillanas llenas de naranjos, limoneros y cidros y de todas clases de frutas delicadísimas, debido todo lo más a la naturaleza que al arte, porque la gente es tal que pone en esto poquísimo cuidado”. [4]
Posteriormente en la Ilustración, el paisaje interesa “como el resultado más o menos afortunado de la intervención del hombre[5] Los parámetros han cambiado, las ideas también. Los viajeros románticos traen las suyas y bajo ese filtro nos contemplan: unos critican el abandono de la agricultura a finales del siglo  XVIII y su reflejo en un paisaje de desoladas “colinas que ya no tienen otro adorno que las plantas con las que la naturaleza las adorna (Francisco Peyron, 1772-1773: 286).[6]
Borrow, George. (1803-1881) opina sobre: “Los andaluces son indolentes y superficiales, aficionados al baile y al cante y a las diversiones sensuales. Viven bajo el sol más espléndido y el cielo más benigno de Europa y su país es de natural rico y fértil, a pesar de lo cual no hay provincia en España donde haya más mendicidad y miseria, puesto que la mayor parte de la tierra está sin cultivar y no produce más que espinos y maleza, lo que no deja de ser un símbolo sorprendente del estado moral de sus habitantes.”[7](…) “Son inclinados a lo obsceno y a lo que llaman picardías. Entre ellos, la cultura es una tacha terrible.”
Otros visitantes se preocupan por la belleza de “esa región –tan digna de la curiosidad del viajero- en que la naturaleza se muestra a la vez tan risueña como imponente, en que admiramos los paisajes más pintorescos: altas montañas cuyas cimas coronan eternas nieves; valles fecundos donde reina un frescor que ni los ardores caniculares consiguen alterar; torrentes de cristalinas aguas que se precipitan con estruendo de lo alto de las rocas y fertilizan los campos sin inundarlos casi nunca.” (Barón de Bourgoing, 1777-1795).
Poco a poco Andalucía, empieza a convertirse en un destino de moda y en el siglo XIX llegan los viajeros románticos con una nueva mirada. Se producirá una reinvención del paisaje con una serie de valores tópicos, como una tierra mágica y exótica, muy del gusto romántico. Se busca en Andalucía el ideal de paisaje mediterráneo. “Buscan una realidad previamente soñada y por ello, cuando lo que contemplan no responde a la medida de lo imaginado, se decepcionan. [8] Así, elaboran un mapa fragmentario guiados por la admiración y la crítica, creando una imagen de Andalucía que a su vez atrajo a más viajeros.
Ya en el siglo XX la moda del turismo favorece la lectura tópica creando paisajes irreales. Desde el sol y playa hasta una Andalucía exótica de influencia oriental, culta y con lugares únicos. 
La forma de vernos los viajeros quizás haya cambiado...o no. Pero...¿Cómo nos vemos nosotros?


FUENTES:


[3] AL-IDRISI (Dozy Nuzhat al-mushta, (edición de R. Dozy y M. J. De Goeje, 1968),
[4] NAVAJERO, A. (1525-1528) “Viaje por España del mágnífico Micer Andrés Navagero...
[5] (Freixa, 1999).
[6] PEYRON, J. F. “Nuevo viaje en España hecho en 1772 y 1773” 
[7] Así nos han visto. Crónica de viajeros por Andalucía. Biblioteca Infanta Elena. Sevilla.

lunes, 4 de febrero de 2013

Sobre la cultura


La cultura puede ser educacional, étnica, popular, cultura de masas…y varios conceptos más en los que interviene dicha palabra. Pero yo me voy a referir a la cultura en la que estamos inmersos, de la cual aprendemos y que afecta a nuestros actos, voluntaria o involuntariamente.
Una definición podría ser: la cultura es una creación de señas, signos y rasgos definidos, que son impuestos y aceptados por los humanos y que permiten diferenciar a personas, grupos, comunidades y países. Existen otros rasgos que podemos elegir a medida que crecemos y pensamos e incluso nos podemos incluir en un círculo social determinado, apropiándonos de las señales del grupo: indumentaria, gustos musicales, forma de actuar… Pero a pesar de poder tomar decisiones propias respecto a nuestra identidad, comprobamos que la base ya está hecha, es decir, pertenecemos a una comunidad con unos rasgos y costumbres peculiares que identifican a todos los que comparten la misma cultura.
El dilema comienza en la necesidad que tenemos de formar parte de un grupo o una comunidad y a la vez de distinguirnos de esa entidad por nuestros propios valores y originalidad,  es decir, queremos pertenecer a la comunidad y a la vez mantener rasgos individuales. Estos rasgos se buscan, pero dentro de los límites marcados por la propia sociedad. 
La cultura también sirve para salvaguardarnos de las influencias del “otro”. Son identidades creadas que se han construido tomando como referencia la cultura de los pueblos o grupos que nos rodean, constituyendo una forma de protegernos de su influencia y de valorarnos de una forma determinada respecto a los “otros”. Valdría como ejemplo decir: “los andaluces son…o los vascos…”  La cultura en este sentido es un uso del poder establecido para preservar sus bases y su legitimidad.
La cultura se aprende desde niños mediante actos cotidianos, creciendo dentro de la propia sociedad.  Se transmite a través de la observación, los niños ven lo que pasa a su alrededor y modifican su comportamiento tomando conciencia de lo que en su cultura se considera bueno o malo. Ocurre de modo inconsciente no porque otros lo digan.[1]
 El aprendizaje  incluye opiniones, costumbres y valores propios de esa cultura. Indican cómo hacer las cosas y cómo interpretarlas, lo que está bien, lo que está mal y como distinguirlo. Pero no todos tienen la misma opinión o actúan de igual manera, existe una estructura común a todos y sobre ella elementos individuales.
El ser humano se completa a través de la cultura adquiriendo aprendizajes, conceptos y sistemas de especificación simbólica. “Entre lo que nuestro cuerpo nos dice y lo que tenemos que saber para funcionar, hay un vacío que debemos llenar nosotros mismos y lo llenamos con información (o desinformación) suministrada por nuestra cultura.” [2]
Por ejemplo, la capacidad de hablar es innata, la de hablar idiomas es cultural. Los gestos  los podemos hacer todos, pero son aprendidos y en cada cultura significan algo distinto.
 La gente hace suyo el sistema establecido de significados y símbolos y lo utilizan para definir su mundo, expresar sentimientos y hacer juicios. Le ayuda a guiar sus comportamientos y percepciones a lo largo de sus vidas.
 El hombre es un animal inserto  en tramas de significación que él mismo ha tejido, considero que la cultura es esa urdimbre, y que el análisis de la cultura ha de ser por tanto, no una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de significaciones.”[3]
           



[1] C.P. KOTTAK. Antropología cultural.  Madrid 1997. p.17-26
[2] GEERTZ. P. 55
[3] C. GEERTZ. La interpretación de las culturas. Gedisa Edit. Barcelona 2000. p. 20

domingo, 20 de enero de 2013

Sobre la Belleza y el Arte



El concepto abstracto de belleza nos hace replantearnos a qué se puede considerar obra de arte. Los tiempos y las modas cambian y los gustos se modifican. Podemos comprobar cómo el concepto de arte ha ido cambiando a través del tiempo, aunque no tanto el de belleza, al que concebimos como un todo proporcionado y armónico, agradable a la vista. Pero… ¿Porqué unas determinadas formas ejercen atracción sobre otras? Es una buena pregunta difícil de responder.
Lo bello se concibe desde la Antigüedad como lo hermoso, lo noble, la virtud o el bien. El arte como habilidad técnica para hacer algo bien, guiado por unas normas. 
Pero como la belleza es una construcción cultural,  exige un canon, es decir un modelo basado en medidas, orden y proporción. Para W. Tatarkiewicz (1886-1980) la belleza consiste en “las proporciones y en el ordenamiento de las partes y en sus interrelaciones.” Algo así viene a explicar el llamado número  áureo o dorado, que podemos ver aquí.

Platón asegura que «la esencia de lo bello, igual que la de todo bien, estriba en la medida y en la proporción». Para los pitagóricos la esencia de la belleza es la armonía, la proporción y el número. En lo referente al cuerpo humano también se pensaba que la naturaleza lo había construido con unas proporciones determinadas matemáticamente y que se podía inscribir en determinadas figuras geométricas.
“El ombligo es el punto central natural del cuerpo humano. En efecto, si se coloca a un hombre boca arriba, con sus manos y sus pies estirados, situando el centro del compás en su ombligo y trazando una circunferencia, ésta tocaría la punta de ambas manos y los dedos de los pies. La figura circular trazada sobre el cuerpo humano nos posibilita lograr también un cuadrado: si se mide desde la planta de los pies hasta la coronilla, la medida resultante será la misma que la que se da entre las puntas de los dedos con los brazos extendidos; exactamente su anchura mide lo mismo que su altura, como los cuadrados que trazamos con la escuadra (Vitruvio, Sobre la arquitectura III, 1).
A pesar de ajustarse al canon se reconoce que en la labor artística existe un factor de libertad creativa.
Vista esta teoría nos preguntamos si cuando vemos algo bello estamos pensando en la proporción y la medida o la relación con las partes. La belleza es una cualidad objetiva de las cosas bellas y existe porque tenemos un sentido innato de lo bello, es decir, porque participamos de la idea de belleza. Una cosa es más o menos bella dependiendo de su grado de acercamiento o lejanía respecto a la idea de lo bello. Dependiendo del canon existente. Para completar, podemos ver en este enlace  un programa de Eduardo Punset que se refiere a este tema:  La ciencia de la belleza en Redes.

Como en la cuestión del Arte es difícil llegar a un acuerdo general, sobre todo desde que comenzaron las nuevas tendencias artísticas. Os dejo una definición del cantante Mario Díaz con la que termina el vídeo-clip de su canción  "Igual que tú". 
"El ARTE es el componente básico de la cultura de un país inherente a cualquier persona, raza o ideal político. Es el reflejo de su gente a través del cual expresamos sentimientos, ideas y emociones." 
He aquí el vídeo completo:



jueves, 6 de diciembre de 2012

Los Patios de Córdoba

La  UNESCO (Organización Cultura, científica y Educacional de Naciones Unidas) ha declarado a los Patios Cordobeses como  Patrimonio inmaterial de la humanidad. Ya en 1994 decidió que la Mezquita y el Casco histórico de la ciudad eran merecedores de tal título. Ser patrimonio de la Humanidad supone una serie de derechos y obligaciones que se han de llevar a cabo para que tal patrimonio perdure por siglos. Este organismo, define Patrimonio como "el legado que recibimos del pasado y lo transmitimos al futuro. Los responsables políticos y los ciudadanos tenemos la obligación de proteger, vigilar, conservar y contribuir a que otros pueblos y culturas lo conozcan y se enriquezcan con este conocimiento. "
Hace unos años se nombró patrimonio intangible o inmaterial al flamenco y la dieta mediterránea, entre otros, ahora han sido los Patios Cordobeses quienes se han alzado con este título. La UNESCO define el patrimonio cultural  inmaterial comoel conjunto de creaciones basadas en la tradición de una comunidad cultural expresada por un grupo o por individuos y que reconocidamente responden a las expectativas de una comunidad en la medida en que reflejan su identidad cultural y social: lengua, literatura, música y danza, juegos y deportes, tradiciones culinarias, los rituales y mitologías, conocimientos y usos relacionados con el universo, los conocimientos técnicos relacionados con la artesanía y los espacios culturales se encuentran entre las muchas formas de patrimonio inmaterial”.
La gran duda surge al tener en cuenta que meses atrás la ciudad de Córdoba fue rechazada de la candidatura como Ciudad Cultural Europea en beneficio de una ciudad vasca. ¿Intereses políticos? Por supuesto. Ahora nos quieren compensar con este caramelito. Menos mal que para los que amamos nuestra tierra no nos hace falta reconocimientos de ninguna organización  europea.
Para leer la noticia estuve indagando en varios periódicos digitales, con la intención de ofrecer el enlace. En el abc.es podemos leer: “…la fiesta cordobesa, que consiste en un ritual institucionalizado en 1933 a través de un concurso para añadir valor a una práctica ancestral que se inició en las casas romanas y se retomó después por los árabes, obtuvo así un título similar al que tiene desde los años ochenta el centro histórico de la ciudad, clasificado como patrimonio de la humanidad.”
Viene a decir que esta tradición se inicia en la época romana y continúa en la musulmana. Eso es lo que yo entiendo y pienso que es un error del periodista que ha redactado la noticia.
En el país.com podemos leer que “El origen del concurso se remonta a hace casi un siglo, a 1918, fecha en la que se tiene constancia del primer recorrido organizado. Pero no fue hasta 1933 que se instituyó el festival. Tras la Guerra Civil siguió organizándose y se consolidó definitivamente en la década de los 40. Creo que esta versión se ajusta más a la realidad.
Sería otro debate adivinar quienes escriben en los periódicos, qué quieren decir y cómo.
Para terminar espero que la noticia sea de vuestro interés y que algún día visitéis Córdoba en su magnífico mes de Mayo.


martes, 6 de noviembre de 2012

Aprender siempre

Te voy a hacer esta confidencia: estoy asistiendo a las explicaciones de un filósofo y, por cierto, llevo ya cinco días asistiendo a su escuela y oigo sus explicaciones desde la hora octava. Dirás: “¡A buena edad!”. ¿Por qué no es buena? ¿Es que hay algo más estúpido que no aprender porque durante largo tiempo no has aprendido? ¿Qué voy a hacer lo mismo que los jóvenes? Bien me va si esto es lo único que desentona con mi edad. ¿Debo enrojecer por acudir junto a un filósofo?
Uno debe aprender mientras haya algo que ignore; si hace caso al proverbio: mientras viva. Yo, con todo también enseño allí algo. ¿Quieres saber qué enseño? Que incluso el viejo debe aprender…
A nadie le ha venido el saber por azar. El dinero vendrá de por sí, el honor te será ofrecido, la influencia y la dignidad quizás te la impongan; pero la virtud no te vendrá sin más ni más. Y, por supuesto, el conocimiento no se adquiere ni con escaso trabajo ni con pequeño esfuerzo, pero resulta trabajar poco para quien va a dominar todos los bienes. En efecto, el único bien es la honestidad…”El bien no existe sin la honestidad”.

La honestidad para Séneca consiste en tener un juicio verdadero y estable que confiera claridad a nuestras ideas. Se adquiere a través de la reflexión y permitirá elaborar juicios que nos sean de ayuda en nuestro proyecto de vida, sin ser afectados por las modas, la opinión de los demás ni las circunstancias adversas. Esta actitud nos permitirá ser nosotros mismos y extraer lo mejor de cuanto nos suceda o nos rodee.

El texto en cursiva lo refiere Séneca  en  Epistolas a Lucilio (Epist, 76, 1-6). Se lo dedico a todas las personas que no pierden el entusiasmo por aprender y que día tras día realizan un trabajo de superación personal cumpliendo con sus obligaciones y dejando tiempo para su propia formación. No caigáis en el abatimiento. Como dice Séneca, el aprendizaje es duro pero la dicha de conseguir lo que se desea compensa enormemente.

miércoles, 10 de octubre de 2012

¿Qué hacemos con el tiempo?

La concepción y percepción del tiempo no es igual para todos. En Grecia se concebía el tiempo de forma cíclica, mientras que en el judaísmo se hacía de forma lineal, marcada por el futuro. Igualmente ocurre con la medida del tiempo: calendarios solares, lunares, división del día, las horas…En definitiva no se puede hablar de un tiempo constante e históricamente regular sino que cada cultura ha negociado el tiempo como mejor ha sabido. Igualmente ocurre con los individuos, cada cual tiene su propio tiempo personal. En la Edad Media, la jornada se repartía en vespertina y matutina y no se esperaban resultados inmediatos. Durante el  Renacimiento se pone énfasis en el individuo, y se valora más la novedad, que cambia los aspectos temporales de la vida. Será a partir del siglo XVII cuando el tiempo se asocie a tareas productivas y comenzará a ser valioso económicamente. En la nueva valoración del tiempo influye la ética calvinista y protestante. Europa adoptará la “cultura del hacer” en detrimento de la “cultura del estar”. Se considerará que el trabajo es lo que dignifica a la persona, porque con él se colabora a construir una mejor sociedad. La Revolución industrial fija esta idea y unifica la concepción del tiempo. Las fábricas con luz eléctrica, permiten jornadas ininterrumpidas. El reloj estará presente como un elemento más de organización y control del horario de los empleados. Así, el tiempo de producción, se superpone al tiempo biológico humano ignorando los ciclos vitales.  Modificar estos ritmos es fuente de problemas de salud físicos y mentales, por eso debemos pensar en sus consecuencias y reflexionar si preferimos vivir de otra manera.
El consabido “no tengo tiempo” está en boca de casi todas las personas que llevan un ritmo de vida estresado. El tiempo no se puede acumular como el dinero, el tiempo pasa. Pero... ¿Sabemos disfrutar el tiempo?  ¿Cómo lo distribuimos y cuáles son nuestras prioridades? ¿Qué nos proporciona calidad de vida? ¿El dinero o el tiempo? Mi concepto de calidad de vida se basa en la satisfacción que proporcionan las personas de mi entorno, para ello debo tener tiempo, para cuidar esos afectos. Con el dinero puedo comprar productos que difícilmente pueden darme felicidad.
Por otro lado el tiempo que dedicamos a los afectos  suele ser el de la mitad del día, después del trabajo si se tiene un turno estable y si estamos empleados. El cansancio acumulado y los problemas laborales repercutirán en nuestras relaciones familiares y amistosas, luego no es un tiempo de calidad. Y para nosotros mismos… ¿Tenemos tiempo?
¿Por qué está organizada de esta manera la jornada diaria? No hace falta pensar demasiado: lo que importa es el mercado, la competitividad, la productividad. Y la  felicidad ¿Para cuándo? El fin de semana, el próximos puente o las vacaciones, en las que tendremos que hacer maletas, realizar largos recorridos y verlo absolutamente todo ¿Cuándo nos queda tiempo para pensar o disfrutar de cosas sencillas? ¿Sabemos vivir el presente?  Podemos vivir ese presente con otro ritmo de vida más lento y ser conscientes de lo que somos y lo que sentimos y de lo que nos rodea. El regalo será un bienestar personal y una relación de calidad con las personas de nuestro entorno.


miércoles, 19 de septiembre de 2012

El tiempo histórico

Los esfuerzos realizados para medir el tiempo se deben a la necesidad de dominar los acontecimientos y situarlos entre unos límites que nos proporcionan los siglos, años, meses…Controlar el registro de los hechos pasados es lo que conocemos por Historia. Será Grecia la cuna del pensamiento histórico y se considera a Herodoto de Halicarnaso  "padre de la historia", según palabras de Cicerón. El término historia toma el sentido de indagación, averiguación, investigación sobre la verdad de los acontecimientos humanos, sobre el pasado y sobre las causas que dieron lugar a los hechos,  utilizando para ello un método científico.
Aunque contar el pasado no es hacer historia, ya existieron cronologías y relatos más antiguos en el que  los dioses estaban presentes. Por tanto, el  inicio de la disciplina histórica constituye un antes y un después en nuestra concepción del tiempo. La diferencia entre Herodoto y sus antecesores es la distinción entre el tiempo de los dioses y el tiempo de los hombres, las historias se van distanciando del pasado mítico para dar cuenta de hechos objetivos y de sus causas. Este nuevo enfoque fue posible por la revolución intelectual que se estaba produciendo en Grecia en el siglo VI a.C. Se llega al acuerdo de que los dioses no intervienen continuamente en los asuntos humanos. Esta nueva mentalidad trajo consigo los grandes avances del pensamiento griego.
 Pero… ¿Cuándo empieza la historia? 
Nosotros pensamos que la historia se refiere al pasado, pero en el mundo clásico el objeto de la historia era el presente, Tucidides , Éforo y los historiadores romanos se sentían seguros si narraban algún hecho presenciado por ellos, pensaban que la narración de la historia pasada no se ajustaba a la verdad, y no les faltaba razón. Benedetto Croce dice "toda historia es historia contemporánea", piensa que una información histórica de un hecho pasado dice más del tiempo en que vive el historiador que de la época que se investiga. Se argumenta que el pasado no se puede investigar,  porque no existe. No puede haber conocimiento científico de algo que no existe. De ahí deriva la imposibilidad de conocer el pasado tal y como realmente fue. L. Von Ranke asegura que no se puede alcanzar una verdad completa sobre cualquier suceso pasado que es físicamente inabordable desde el presente. Lo que si podemos estudiar son las reliquias del pasado y sobre ellas trabaja el historiador y con ellas construyen su relato histórico.
Quod non estin actisnon est in mundo. 
 (de lo que no quedan pruebas , no cabe hablar con rigor o propiedad.



lunes, 27 de agosto de 2012

Cantes flamencos americanos.

Óleo de Martín Morgado
El flamenco es canalizador de sentimientos: alegría,  dolor, amor, miedo…las injusticias o las protestas sociales están presentes en sus letras. Es la forma de expresarse el pueblo llano, aunque su origen no está claro.  Distintos sones y ritmos de diferentes meridianos conforman  la música flamenca. En un principio, los expertos en el tema achacaban su formación a la mezcla entre los cantes andaluces y las aportaciones del pueblo gitano, pero finalmente se vuelven los ojos hacia las tierras americanas dado el contacto continuado durante siglos que tuvieron con Andalucía. De estas influencias mutuas se alimentaron las coplas flamencas.
Uno de los investigadores a cerca del tema que mantiene esa opinión es el Profesor Faustino Núñez. Además de no vincularlas en su totalidad al pueblo gitano, afirma que  algunas coplas flamencas tienen una gran influencia americana por varios motivos: Por su situación geográfica y por la relación colonial, comercial y artística entre ambos lados del Atlántico.
El flamenco no se puede confundir con folklore ni tiene un único origen. La variedad de tonos de sus notas son características de la música oriental o de los cantes americanos: “…el flamenco es la reinterpretación artística de la tradición musical hispana en la que convergen diversas culturas”.
El Profesor, como músico distingue compases y sones procedentes de América que son idénticos a ciertas coplas flamencas. Algunos eran los llamados Cantes de ida y vuelta, denominados así porque a causa de las ideas etnocentristas, se pensaba que eran coplas nuestras, llevadas por los andaluces y que volvieron de América con su influencia. La investigación basada en estudios de  hemeroteca y musicales, demuestra que son músicas de origen americano que los flamencos reinterpretan, por tanto hay que llamarlos Cantes americanos.
            Era lógico pensar que la influencia americana en España era una realidad, y mucho más en la música: Grupos de comedias  iban a “hacer las Américas” y durante la  gira, aprendían  cantes y ritmos que posteriormente mostrarían en la península.
Sin duda, América revolucionó la música. Desde 1493 hasta 1830 los primeros estilos flamencos se nutren de estilos provenientes de esas tierras. Por ejemplo:
           
            El tango cubano llega a Cádiz a mitad del siglo XIX y se adapta en distintas versiones y según los ritmos y pequeñas variaciones musicales se transforman en habaneras, tientos, rumbas, la farruca y el garrotín.
         Del punto cubano surge la guajira, y la petenera que se creía de origen sefardí o de Paterna de Ribera, resulta que procede de Méjico, del Petén. El son llega a Cádiz y los flamencos la interpretan en versión flamenca.
            Las colombianas son las guajiras con aire de tango y sería Pepe Marchena quien las populariza a raíz de una copla llamada Mi colombiana. Este estilo se denominó colombianas
           De Argentina, gracias a Paco de Oro y su hija llegan las milongas de Pepa Oro inspirada en sones porteños. Una versión más triste sería “La hija de Juan Simón” y de esta versión melancólica surge la vidalita.
          De la guaracha cubana tenemos la rumba flamenca con su variante de rumba catalana.
En cuanto a instrumentos flamencos americanos, solo tuvo éxito el cajón peruano, incorporado al género por  Paco de Lucía y Rubén Lanzas.
La fusión continua, la música es libre y se convierte en un lenguaje universal que nos une a todos, que puede expresarlo todo y que gracias a investigaciones como estas reconocemos las buenas influencias recibidas.
Pero como  mis conocimientos son muy limitados, os propongo los blogs del Profesor Faustino Núñez y la conferencia en la que aborda estos Cantes de ida y vuelta. Si tengo algún error, en estos blogs se subsanará. Espero que os interesen.

jueves, 2 de agosto de 2012

La Cueva del Agua

Paisaje exterior de la Cueva
A unos 25 Km de Cazorla se encuentra la Cueva del Agua. Un lugar que durante toda su existencia fue santuario, un lugar telúrico donde la naturaleza muestra parte de su esplendor y su misterio.  A la vista resulta inaccesible, pero cuando lo inaccesible se alcanza, se produce la plenitud que provoca la contemplación de este paraje. Se entra a través de un túnel de unos diez metros de largo por uno de alto, por lo cual, ya se entra inclinado, como si se tratara de un templo. Cuando al terminar el túnel se levanta la cabeza, se produce una gran impresión al contemplar una cueva luminosa, donde una gran cascada vierte agua sobre un estanque natural junto al que se encuentra la pequeña imagen de la Virgen. La bóveda  entreabierta al cielo, continuamente suelta gotitas de agua, pero nadie se moja, las personas que entran callan de momento y se dejan llevar por el sonido de la naturaleza y a la vez por sus silencios. Resulta una experiencia inolvidable. Lamentablemente no tengo palabras para referir estas sensaciones.
La leyenda cuenta que la virgen se le apareció al reyezuelo de Tiscar, Mahomad Abdón allá por el año 1319, durante la conquista cristiana. El Castillo de Tiscar, estaba en  posesión de los moros y pensaron que los ataques cristianos eran para recuperar la imagen de la Virgen que estaba en su poder. Para hacerles desistir de la lucha, la arrojaron hasta la Cueva del Agua que estaba al pié de la fortaleza, pero tantas veces la tiraban, tantas veces la Virgen volvía arriba, hasta que Mahoman Andón enfurecido la destrozó en mil pedazos. Finalmente arrepentido por su acción contó lo sucedido a los cristianos que la restauraron y se le levantó la capilla para rendirle culto. En el interior de la Cueva se puede ver una oquedad con la imagen de la virgen y repleta de figuras votivas que dejan los creyentes.
Oquedad donde se encuentra la imagen de la Virgen